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Cómo afecta la contaminación ambiental a la salud de los niños

La calidad del aire que respiramos es cada día menor y más sucia. Los gases procedentes los miles de coches que se transportan diariamente, el efecto invernadero, residuos gaseosos de las fábricas o la combustión de materiales como el plástico, son algunos de los motivos que producen esa segunda nube que cada día empaña poder ver nuestro cielo de manera limpia.

Desde le punto de vista de los adultos, podemos vincular los efectos de la contaminación en una pérdida de nuestra salud. Problemas respiratorios como son el asma o la rinitis pueden verse aumentados debido a los altos niveles de contaminación, junto con un aumento de las enfermedades cardiovasculares.

En conjunto la contaminación y la mala higiene del aire que respiramos puede tener como efectos a largo plazo una disminución de la esperanza de vida, sobre todo, en las grandes ciudades. Sin embargo, esta contaminación ambiental no solo afecta a personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, sino que tiene un efecto aún más problemático cuando nos centramos en los más pequeños de la casa.

Cómo afecta la contaminación a los niños

Lo que todos deseamos para los que serán el futuro de nuestras generaciones es que nuestros hijos crezcan y se desarrollen en un ambiente lo más saludable posible. No solo en términos de felicidad, relacionándose con el resto de los seres humanos, sino también con la naturaleza y sobre todo, de salud.  Hoy en día, salir al parque en las grandes ciudades puede ser un riesgo para su salud y más aún cuando se alcanzan picos altos de contaminación.

El asma y las alergias, o enfermedades como la bronquiolitis o la neumonía son algunas de las enfermedades respiratorias que pueden afectar a los más pequeños. De manera habitual, los niños inhalan más aire que los adultos según su peso corporal, y por tanto, están más expuestos a contraer enfermedades respiratorias y enfermedades que viajan a través del aire.

La combustión incompleta de los gases de nuestros coches genera el conocido carbón negro u hollín y que se encuentra en forma de micropartículas en el aire. Este aire contaminado afecta además al desarrollo cognitivo de los niños, produciéndose retrasos en su desarrollo natural.

En busca de un aire más limpio para los más pequeños

Si bien hoy en día es difícil controlar el número de coches que pasean en nuestras ciudades, existen medidas que podemos tomar para evitar que los más pequeños , y nosotros, seamos víctimas de la contaminación ambiental. Elegir zonas de recreo y parques cerca de zonas verdes o en la naturaleza y no en el centro de una gran ciudad donde la calidad del aire es mayor ¡Nuestros pulmones lo agradecerán!

Dentro de casa podemos optar por cocinas ecológicas y evitar las chimeneas de leña, carbón u hornillos para calentarnos, que desprenden residuos que podemos inhalar fácilmente.

Simultáneamente guarderías, colegios e institutos están incorporando a sus aulas sistemas de ventilación que filtren el aire que respiran para mejorar la calidad de aire interior. Estos sistemas de ventilación son también muy recurrentes en hospitales, grandes almacenes, oficinas u hoteles, donde cada día millones de personas pasan al menos 8 horas diarias.

Raquel Marcos Esteban